Qué comer en Medellín: de arepas, bandejas matadoras y agüita de panela

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Viajar me da hambre, es un hecho. Quizá sea por el cambio de clima o porque cuando viajo camino mucho más que lo normal (y eso que soy de las que se caminan una ciudad entera). Tal vez la culpa la tenga el stress, que se queda siempre afuera de la mochila y libera mi apetito, o quizá sea mi nariz, que anda siempre a la caza de nuevos olores. O todo junto, no sé, pero el caso es que salgo de viaje y quiero comer el mundo. Con los dientes.

Me gusta mucho comer en la calle, al paso, sentada en las veredas. Jugar a ser local, probar de lo que comen las personas reales todos los días. Muy auténtico, poco gourmet. La mayoría de las cosas que termino probando son más hijas del antojo que del hambre, tengo que reconocerlo. Pero me encanta: viajar es una cosa de todo el cuerpo, no sólo de los ojos y los pies.

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Por eso este último viaje a Medellín tuvo mucho de paladar callejero, y para todos los gustos. Acá un menú con los tres platos fuertes de mi comilona paisa.

Arepas

La primera vez que escuché hablar sobre las arepas fue en “Atrapa tus sueños”, el libro de la familia Zapp. Hermann contaba que todos en Venezuela y Colombia les enchufaban arepas para el camino, y que ya no sabían cómo decir que no. No sé por qué, me imaginé que las arepas eran como empanadas. “Si se pueden comer en viaje y con la mano, y es un alimento tan fundamental, deben venderse por docena”, pensé yo, muy argentina. Pero nada que ver.

Arepas de queso en Medellín

Las arepas son una especie de tortilla hecha de maíz molido, previamente secado y pelado (se les saca la piel a los granos, en un proceso manual). No me lo hubiera imaginado nunca. Debe ser porque acá comemos muy poco maíz. El caso es que ni bien llegamos a Colombia, me abalancé sobre el primer puesto de arepas que encontré. En realidad, lo que el señor vendía eran unos pinchos con unos chorizos chiquitos, acompañados por unas arepitas blancas, también chiquitas. Y fue como morder un pedazo de telgopor. Igual. Pastoso, indigerible, gusto a nada. La emoción se me cayó al vigésimo subsuelo. ¿Tanto lío por esto? ¿Dónde está la gracia? Y le hice la vendetta a las arepas y rogué que nadie me quisiera encajar una docena de esa ausencia de sabor. Por suerte, después descubrí que la variedad de arepas es muy grande y que cambia según la región donde se la prepara (al menos en algo se parecen a las empanadas). Y ahí empezó mi cata. Probé arepas de maíz amarillo en Cali, arepas de mantequilla en Armenia, arepas de choclo en Barranquilla, arepa ‘e huevo en Cartagena (una bomba, son fritas y tienen un huevo frito adentro) y finalmente mis preferidas: las arepas de queso en Medellín.

Nacidas para ser comidas en la vereda, estas arepas están hechas de harina de maíz blanco, queso, leche y una pizca de sal. Al momento de servirla se les puede poner leche condensada (horror!!!!) o un poco de mantequilla, lo que glorifica la experiencia. No exagero. La textura suave y cremosa, el queso que se enreda en el tenedor y el gusto inconfundible de la manteca derretida ameritan sentarse en la calle y disfrutar de la experiencia.

Aunque reproducir esto en casa es tarea imposible (en Argentina no se consigue maíz blanco y, aun así, pelarlo sería un bajón), existe una opción portátil para hacer arepas igual (no iguales): traerse una bolsa de Harina PAN. La sigla significa Producto Alimenticio Nacional, y fue la primera marca en comercializar la harina de maíz precocida para hacer arepas express. Aunque es de origen venezolano, se la puede conseguir también en Colombia, y es la reina de los supermercados.

Datos curiosos sobre las arepas (o los curiosos somos nosotros que nos gustan estos datos):

En Colombia se preparan más de 70 tipos de arepas diferentes. Un día, les prometo, voy a probarlas a todas, voy a abrir un blog y les voy a contar mi veredicto.

El Record Guiness de la arepa más grande del mundo lo tiene Venezuela, y se hizo con Harina PAN para festejar los 50 años de la marca, en el año 2011. Se necesitaron 230 kg, de harina, más de 400 litros de agua, y mucha sal y aceite. La arepa peso casi 500 kg. y se tardó menos de una hora en cocinarla.

El precio de una arepa en un puesto callejero es de U$D 1,5 aproximadamente.

Aguapanela

Es una de las bebidas más típicas de Colombia, y siempre la sentí como un abrazo de bienvenida. Si los argentinos ofrecemos un mate o los indios un chai, los colombianos te reciben con una tacita de esta bebida color caramelo. Para entender lo que es, antes debería contarles qué es la panela. Básicamente, se trata del jugo de caña de azúcar que se obtiene antes del proceso de refinación. Ese mismo jugo se cocina a temperaturas muy altas hasta formar una melaza que luego se solidifica en moldes rectangulares. Se comercializa en bloques que parecen ladrillos, y se usa para endulzar (es más rica y más sana).

En 2011 visitamos un trapiche, lugar donde se produce la panela

Las fotos se complicaron un poco: estaban en plena producción. Además de las altas temperaturas, había que resistir el olor intenso de la melaza. Fue la primera vez que se me empalagó la nariz!

Estos son los bloques, ya solidificados. En este viaje a Medellín me traje uno de medio kilo!

El aguapanela es una bebida que se obtiene mezclando un poco de panela con agua caliente. Se la puede tomar en forma de infusión (es un energizante de primera) o fría y con limón como refrescante. Se usa también para endulzar el café, el chocolate y me imagino que con mate quedaría riquísimo.

Datos curiosos sobre el aguapanela:

El principal productor mundial de panela es la India, con casi el 80% del mercado. Le sigue Colombia con un 14%. Sin embargo, Colombia es el país con mayor consumo anual, con un promedio de 32 kg. de panela por habitante.

En el año 2009 en Palmira, Colombia, se elaboró la panela más grande del mundo. Pesaba más de 715 kg. Se necesitaron 70 toneladas de caña y el trabajo de 90 personas durante 28 horas consecutivas. Guiness no vino a registrar el record.

Un vaso de aguapanela en la calle puede costar U$D 0.25, y es otro de los gustos colombianos que entran en la mochila.

Bandeja paisa

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Podría empezar diciendo que es brutal, atómica, insolente. Pero nada la describiría mejor como nombrar cada uno de sus once ingredientes. Arroz, frijoles, carne mechada, chorizo, morcilla, chicharrón, palta (aguacate), plátano, arepa, huevo frito y hogao (una salsa similar a la salsa criolla). El té de boldo no viene incluido, pero se aprecia.

La bandeja paisa es un plato típico antioqueño. El gobierno colombiano intentó proponerlo como plato nacional pero la iniciativa no prosperó (y con justa razón: la bandeja paisa no se consume en todos lados). Aunque no es posible comerla en algún puesto callejero (imagínense arremeter contra todo esto sentados en una esquina), la buena noticia es que da para compartir. Con una sola, comimos tres, y nos enfrentamos a los malos pronósticos…

Datos curiosos sobre la bandeja paisa:

Aunque se la considera una comida típica por su alto consumo, la bandeja paisa es “un plato joven”. No hay registros de su existencia anteriores a 1950. Una bandeja paisa cuesta entre U$D 6 y U$D 8. Excepto para los estómagos de acero, lo ideal es compartir o pedir media. Aún no hay noticias sobre la bandeja paisa más grande del mundo. Habrá que incursionar…

Tomado de Los viajes de Nena

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