En Envigado cambian el cemento por zonas verdes

Los más de 240 m2 de pisos duros recuperados todavía no bastan. Envigado necesita más zonas verdes públicas y antejardines, y todos podemos aportar.

Con información de Gente

Si en su barrio los suelos de fachadas son cada vez más grises que verdes, están haciendo las cosas mal. ¡Ojo!, no por ir a la moda y querer enchapar los andenes, antejardines y hasta las zonas declaradas como públicas estamos logrando un bien común. Nuestras calles necesitan más zonas vivas, no solo para verse hermosas, sino para que, con el aire y el agua circulando bajo nuestros pies, aumente el número de especies de flora y fauna.

Según explicó el director de Ecosistemas y Biodiversidad de la Secretaría de Medio Ambiente, Agustín Gutiérrez, no se trata de alarmar por alarmar, pero sí estamos en “un conflicto grave que amenaza la calidad del espacio natural en Envigado. Esto es una alerta, las zonas verdes pueden llegar a estar en problemas”.

Es por eso —explicó el experto— que, con la intención de preservar los espacios naturales del municipio en su zona urbana, se cuenta con un plan integral que incluye el manejo de los 43.000 árboles que dan bienes y servicios como sombra, belleza, albergue a la fauna y aporte al cambio climático (bajando la temperatura local y mitigando las emisiones).

Pero, además, la zona verde también debe ser administrada con acciones que sobrepasen la limpieza, las podas y la jardinería: “No debe dejar de existir la zona verde, la pública, sobre todo; la de parques, glorietas y separadores viales. Pero hay un área adicional: los antejardines que, siendo privados, tienen una función pública. Su fin es, ante todo y según contempla el POT, servir de ornato a la zona, así sea privada. Y aquí radica la gran importancia”.

Continuó: “En la zona verde se infiltra el agua que luego se va a desplazar por otras zonas continuas, y el agua y el aire que hay en estos suelos permiten que los árboles cercanos o en su interior estén más sanos y tengan mejores condiciones para subsistir”.

¿Y entonces cuando se conservan los jardines, pero cercándolos, o cuando estos se mantienen sin dejar de hacer la entrada de vehículos a un garaje, cómo se respeta dicha continuidad? Fue lo que se cuestionó Carlos Alberto Marín, vecino de Barrio Mesa. A lo que Gutiérrez respondió: “Lo ideal es que las zonas verdes sean continuas, a veces hay redondeles que las dividen. Siempre y cuando estos no sean profundos, no hay problema. Entendemos que se pueden interrumpir por rieles para las llantas, pero estos miden pocos centímetros”.

Razones cuestionables
El barrio de Carlos Alberto es 1 de los cerca de 13 que han sido intervenidos en la actual Administración por personal de Medio Ambiente, que a la fecha han sumado en sus jornadas más de 240 metros cuadrados de pisos recuperados, esos que, como mencionó el director de Ecosistemas, han pasado de blandos a duros “sin ninguna razón justificable. Frenar la continuidad de las zonas bloquea funciones importantes que requieren los seres vivos. Algunos lo hacen porque el vecino lo hace, o para poder salir al sol (como si no se pudiera hacer también en zona verde), o por el parqueo del carro (pero basta con un par de rieles), o que por problemas de humedad (pero esto se soluciona con filtros, caídas o desagües). También, cuando se restauran andenes, aprovechan para hacer cambios y eso está mal.

Lo hacen porque sí, a veces ni siquiera es para darle un uso público a esa zona pública que indebidamente interfieren. Envigado es lindo, pero también con sus elementos naturales, que dan chance de observar otras especies de fauna y flora. Además, el paisaje es parte de la tranquilidad, el confort y el bienestar psicológico.Se debe parar con esta mala costumbre“.

Marín le dio la razón al funcionario. Si fuera por él, que todos los barrios fueran “territorios verdes; me aterra ver tanto cemento. Ya van unos cuantos metros ganados, son poquitos, pero paso a paso. Les tengo fe a las zonas naturales y a que los demás van a entender”.

Él desearía unirse a una de estas jornadas. De hecho, los vecinos que así quieren podrían animarse; si bien la tarea ha corrido por cuenta de cuadrillas expertas, la comunidad está invitada. El proceso se trata básicamente de demoler pisos duros inadecuados, poner bordillos, instalar suelo fértil, sembrar árboles o arbustos y jardín complementario y recibir indicaciones sobre el sostenimiento de la zona.

Pero sobre todo comprender que “la conexión de raíces en el piso blando es necesaria (con ella las plantas), comparten beneficios, como nutrientes, iones y agua, como si fuera una interacción de bosque, pero a menor escala. No basta con que haya un poco de tierra en medio del suelo duro, se necesita continuidad porque los árboles no comen tierra, sino los elementos disueltos en el agua”, sentenció Gutiérrez.

Por Luisa Fernanda Angel
luisaan@gente.com.co

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